Entorno

Valle de los Pedroches

     Los Pedroches, comarca cordobesa situada al norte de la provincia, limita con Extremadura y Castilla-La Mancha y es, sin ninguna duda uno de los rincones mas bellos y atractivos de la provincia. Constituye una de las tres unidades en que se divide la Sierra Morena cordobesa.

     Es una plenillanura de altitudes comprendida entre los 500 y 800 metros y marca la división entre las cuencas del Guadiana y del Guadalquivir. El eje principal de comunicación es la carretera C-420 que discurre transversalmente por el centro del territorio.

      Es una zona ancestralmente ganadera y agrícola de sustentación, predominando la ganadería de cerdo ibérico sustentada por su peculiar y único encinar (FAHS AL-BALLUT -  Valle de las Bellotas lo llamaron los árabes). En agricultura se tiene a gala la producción de aceite de oliva extraido de un recuperado y difícil olivar, dada la orografía del terreno. Ecológicamente se observa un ecosistema único, equilibrado, preservado a través de los siglos por sus habitantes y por los difíciles accesos a esta zona.

     El visitante podrá descubrir una bella arquitectura, unos monumentos cargados de historia, unos paisajes disfrute para su visión, participar de sus rutas naturales y perdidas, y sentir una comarca arropada en el gris temblor del encinar y la ruda y dulce ternura del granito.

                                  

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Villanueva del Duque

     Villanueva del Duque se creó a finales del siglo XV vinculada al condado de Belalcázar, e incorporó al vecindario de la cercana aldea de El Allozo. Su primitivo nombre fue Villanueva del Marqués, que cambió por el actual después de que en 1518 se vinculase al condado de Belalcázar el ducado de Bejar.

     Se puede visitar la parroquia de San Mateo, en la plaza de la iglesia. En las afueras de la villa se localiza la ermita de la Virgen de Guía. En 1952 la realización de unas obras en esta ermita permitió descubrir seis toscas tallas del siglo XIII, hoy en el Museo Diocesano. Al sur del casco urbano, sobre un promontorio que brinda una buena panorámica de la villa, se encuentra la ermita de San Gregorio, reconstruida en 1994. Destaca su artesanía en bordados y encajes.

 
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